Cuando la pasión por los
deportes acuáticos despierta
una misión para proteger el océano
Una entrevista con Valen Pinorini, una joven argentina que encontró su propósito — y su camino profesional — en el mar

No todos los caminos hacia la conservación nacen en un laboratorio o una organización. Algunos empiezan lejos del mar, en una ciudad gris, con alguien que un día decide cambiar de color.
Valentina Pinorini creció en Adrogué y, desde chica, se propuso una meta: dejar atrás el gris para perseguir el azul. Años después, lo consiguió. Se convirtió en buceadora profesional, exploró mares del mundo y encontró en el agua algo más que belleza: un sentido. Hoy, su historia cruza propósito, proceso y naturaleza.
En uno de tus textos escribís: “No nací cerca del mar. Nací en el gris, pero quise perseguir el azul.” ¿Cuándo sentiste por primera vez que esa búsqueda iba más allá del buceo, que era una forma de vida?
En realidad siempre fui una soñadora despierta, desde muy chica imaginaba esa vida en el azul, tengo este recuerdo muy vívido de estar sentada en el aula de la escuela, mirando a la profesora pero soñando que surfeaba en algún mar turquesa del mundo.
En Buenos Aires llegaba de la escuela y saltaba a la pileta, en el verano pedía escaparnos a la playa, apenas tuve oportunidad me mudé a Hawaii con mis pocos ahorros donde aprendí a surfear y a nadar en los arrecifes de coral siempre que tenía tiempo libre.

Con el tiempo entendí que esos arrecifes de coral que tanto amaba estaban muriendo por la huella del humano, pero que la solución existe: se puede plantar corales, pero para poder plantar hay que ser un biólogo marino o un buceador, y bueno, así de rápido apareció mi destino. Diría entonces que siempre busqué al azul como una forma de vida y gracias a eso apareció el buceo, para mejorar mi vida por completo. Hoy puedo llamarme felizmente un ser del azul.
¿Cómo se vive ese salto entre imaginarlo y hacerlo realidad por primera vez? ¿Cómo fueron tus primeros pasos en búsqueda?
Uff es fuerte, es un click mental en donde decís o actúo ahora por la vida que deseo o nunca va a pasar. Mis primeros pasos fueron preguntarme qué puedo devolverle yo al mar, el mar que tanto me dio y tanto me da.
Entendí que el tema de los corales es realmente la base de la vida marina: sin corales, no hay ecosistema marino, realmente después de entender eso nada más me pareció tan importante como esa misión: salvar al mar.
Me dijeron que para plantar corales tenía que ser buceadora y entendí que ese era el primer paso, todo lo demás llegaría a su tiempo, hay que enfocarse en pasos cortos y definidos. Siempre di cada paso llena de miedo, no voy a mentir, pero estaba confiando en mi intuición, mi gran deseo y nada más. Nunca tuve ninguna certeza de que iba a lograrlo y estaba cambiando toda mi vida en torno a eso.
Esa fe ciega puede ser tu mayor aventura y tu mayor fuente de ansiedad, por eso me parece super importante cuidarse en el camino, meditar, dar pasos cortos y bien definidos, confiar… cuando lo logras es el sentimiento más precioso del mundo, la sonrisa no te la saca nadie. Pero no es una sorpresa lograrlo después de intentarlo cada día, vos sabes dentro tuyo que va a pasar. Si no confías en vos mismo nada de esto tiene sentido.
¿Cuándo sentiste por primera vez que tu relación con el mar también podía transformarse en una forma de protegerlo? ¿Qué lugar ocupa la emoción en eso?
El mar siempre fue una fuente de inspiración enorme para mi. Todos mis cuadros, dibujos, ilustraciones siempre fueron sobre el océano. No fue una decisión consciente que así sea simplemente me nacía pintar el azul. Cuando quise compartir lo que estaba pasando bajo el mar, todas sus amenazas y su destrucción, entendí que el arte era la mejor manera para comunicar esto. “Si logro que la gente se enamore del mar a través de mi arte naturalmente van a querer protegerlo”. La emoción es clave en eso, cada ilustración refleja una pasión enorme y la gente puede recibir ese sentimiento cuando ve tu arte. El arte es el canal directo de la emoción más pura.
Por otro lado, la emoción dentro del mundo de la conservación marina es algo peligroso, hay más negros que blancos, hay días que te querés rendir porque nada parece salir bien o porque sentís que todo está en tu contra. Pero mi misión es irme a dormir cada día sabiendo que hice algo por el océano, así que más allá de los malos sentimientos, rendirse nunca está en los planes.

"Entendí que el tema de los corales es realmente la base de la vida marina: sin corales, no hay ecosistema marino."
Estuviste en mares tan distintos como los de Tailandia, Polinesia Francesa y Argentina, y también mencionas que empezaste a “pensar como los seres del azul”. ¿Qué significa eso? ¿Cómo cambia la forma de mirar el mundo después de pasar tanto tiempo bajo el agua?
Que buena pregunta, el mar me enseñó mucho. Me enseñó calma, me enseñó que cada ser vivo, incluso el más diminuto está lleno de emociones y consciencia. Me dio una mirada mucho más empática sobre la vida en la tierra, sobre cada ser vivo con el que cohabitamos, después de conectar tanto con cada especie debajo del mar empecé a conectar más con las especies sobre la tierra.
¿Alguna vez viste la paz con la que nada un tiburón? ¿O la cantidad de colores en las alas de una mosca? ¿O el talento y dedicación de una araña al construir sus redes?
Nosotros elegimos si queremos temerles, si queremos aplastarlos o si queremos apreciarlos. El buceo te enseña a frenar, respirar lento, observar… es una meditación y una conexión pura con lo que te rodea, y es hermoso poder traer esos aprendizajes a la superficie.

¿Qué te enseñó el mar sobre el tiempo, la paciencia y la forma de avanzar?
Me enseñó todo. Los primeros buceos no fueron tan divertidos jajaja me aburría, necesitaba que pase algo, algún estímulo. Con el tiempo entendí que es todo lo contrario, es un espacio para frenar, controlar tu mente y estar plenamente en el ahora. El buceo aunque no parezca es un deporte extremo de mucho peligro, uno tiene que estar muy atento a uno mismo y a sus compañeros, y como todo deporte extremo lo que más te enseñan es a estar presente y atento al ahora.
¿En qué etapa sentís que estás hoy? ¿Qué imaginas de cara al futuro?
Yo siento que logré mucho más de lo que esperaba para mis 24 años, pero también siento que recién arranco, y eso es hermoso. Cumplí muchos sueños pero siempre sigo soñando más y más alto. Ya conseguí y logré tanto, siento que construí un camino firme, que construí vínculos humanos con personas increíbles dentro del mundo de la conservación marina y que esos vínculos pueden traer proyectos espectaculares. Tener esas conexiones puras con gente tan increíble que me enseña tanto sobre el mundo marino me deja totalmente agradecida y con ganas de aprender muchísimo más cada día.

Quiero ver los corales del mundo, conocer cada océano, cada especie, aportar en su conservación, ya sea a través del arte o poniendo el cuerpo. En este tiempo recibí muchas ofertas laborales alrededor del mundo, estoy plenamente agradecida por eso, pero todavía estoy descubriendo y abriendo mi camino, como dije antes esto recién empieza y quiero conocer un poco más el mundo y su gente antes de casarme con un lugar. Pero algo que estoy segura es que el arte siempre va a estar ahí, y algo me dice que el 2026 viene con posibilidades gigantes.
¿Qué te gustaría que provoque tu historia en otros jóvenes que lean esta entrevista?
Me encantaría que todos empiecen a soñar realmente alto. Creo que las personas dejaron de soñar, dejaron de soñar alto y fuerte, empezaron a tener sueños que los dejan tranquilos, cosas fáciles y muy posibles pero que no les prende el fuego interno. Lo que no entienden es que cuanto más loco es tu sueño, más chances tenes de lograrlo, porque nadie más va a ir por eso.
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Yo me convertí en una chica que dibuja, pinta murales, es buceadora y le gusta la conservación marina. Si pensas en cualquiera de esos caminos te dicen “te vas a cagar de hambre”, y sí, me lo dijeron mucho. Pero al combinar todas mis pasiones creé un camino poco transitado y por eso se abrieron tantas puertas. Yo les diría que sueñen alto y vayan por eso, que hagan su propio camino porque va a ser único y eso lo hace tan posible.
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